VIH, el virus que nos dejó sin Freddie Mercury

Hace poco fui al cine con mi hermana a ver una película que estábamos deseando ver porque cuenta la historia del famoso grupo de rock, Queen, y en concreto de Freddie Mercury, ya que quién no ha escuchado alguna de sus canciones como I Want To Break Free, We Are The Champions o We Will Rock You.

Si estás un poco al tanto de la cartelera actual habrás intuido que hablo de Bohemian Rhapsody, una película que ha sido un éxito en las taquillas y que nos ha vuelto a acercar la música de este gran grupo. A mi hermana y a mí nos encantó, sin embargo, (ATENCIÓN SPOILER) el final fue un poco amargo porque cuenta como fueron los últimos años del cantante, que murió demasiado joven porque padecía SIDA.

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A pesar de esto, no reveló que tenía esta enfermedad hasta justo antes de su muerte. ¿Por qué esperó tanto para contarlo? Durante los años 80, cuando comenzó el auge de esta enfermedad todavía se sabía muy poco de ella estaba muy estigmatizada, ya que se asociaba con mantener una mala vida de excesos, drogas y con la homosexualidad. Por lo tanto, es probable que si Freddie Mercury lo hubiera revelado antes, habría acabado con su carrera musical.

La epidemia del VIH causó una alta mortalidad y tuvo una gran repercusión global sobre los recursos sanitarios y la economía. Este virus ha infectado de 50 a 60 millones de personas y ha provocado la muerte de más de 25 millones de adultos y niños. Además, el 70% de las personas que viven con esta enfermedad están en África y el 20%  en Asia y 3 millones de los casos anuales ocurren en adultos jóvenes.

Hasta que el virus no llegó a los círculos de la sociedad con más influencia no comenzó a verse como un problema de salud pública. Fue entonces cuando comenzaron las primeras iniciativas para hacer campañas de prevención y educación sexual, e investigaciones para  encontrar una cura y buscar la causa de esta enfermedad. En 1983 se encontró la primera evidencia de que la enfermedad estaba causada por un agente externo, en concreto, un retrovirus.

Todavía no hay una vacuna ni cura para esta enfermedad tan devastadora, pero sí que hay fármacos retrovíricos eficaces que pueden controlar la infección.

¿Qué es el VIH?

Este virus forma parte de la familia de los lentivirus de los retrovirus animales. Son capaces de infectar células de forma latente y duradera, y provocar un efecto a corto plazo en las células. Además, todos producen enfermedades mortales que avanzan progresivamente.

Una partícula infecciosa de VIH está formada por dos cadenas idénticas de ARN, que contienen información genética del virus, las cuales se encuentran dentro de un núcleo de proteínas víricas y rodeadas de una capa de fosfolípidos que deriva de la membrana de la célula a la que infecta, pero que contiene proteínas de membrana codificadas por el propio virus.

¿Cómo actúa este virus?

Las partículas víricas que inician la infección normalmente se encuentran en la sangre, el semen u otros líquidos corporales. Se pueden introducir por contacto sexual, el pinchazo de una aguja o a través de la placenta de la madre al bebé.

El VIH contiene la maquinaria necesaria para entrar en la célula huésped e insertarse en su genoma y así luego poder transcribirse y dar lugar a nuevas proteínas víricas y viriones.

En primer lugar, las glucoproteínas de la cubierta del virus se unen a receptores de quimiocinas, CXCR4 y CCR5, y  promueven que se inserte el virus en la membrana. De esta forma pueden infectar a linfocitos T CD4+principalmente, que son fundamentales para la actuación del sistema inmune.

Cuando el virión del VIH, que contiene todos sus componentes, entra en la célula se activan las enzimas que contiene e inician el ciclo reproductivo del virus. Esto implica que se rompa el núcleo de proteínas del virus y el ARN vírico se transcribe a ADN gracias a la transcriptasa inversa vírica. El ADN del virus entra en el núcleo de la célula huésped y se introduce en su ADN en un proceso catalizado por la integrasa vírica.

El provirus es el ADN del virus integrado en el de la célula huésped. Es capaz de permanecer de forma latente sin transcribirse, es decir, sin producir nuevas moléculas de ARN que puedan dar lugar a proteínas víricas, durante meses o años.

Con una infección latente sería posible que la presencia un microbio que activara el sistema inmune y la activación normal da los linfocitos T por citocinas, y así acabaría con la latencia del VIH y comenzaría la producción de virus.

¿Cómo se desarrolla la enfermedad?

Esta enfermedad comienza con una infección aguda en la que se infectan los linfocitos T memoria CD4+ que hay en los tejidos muchos linfáticos. Esto da lugar a la muerte de muchas células infectadas y una reducción de los linfocitos. Esta fase suele ocurrir a las 3 o 6 semanas de la infección.

La diseminación del virus y su presencia en la sangre da lugar al desarrollo de respuestas inmunitarias del anfitrión, lo que inicia la fase crónica. Puede infectar a células del sistema inmunitario como linfocitos T cooperadores, macrófagos y células dendríticas en los tejidos linfáticos periféricos. Las células dendríticas, que son unas células presentadoras de antígenos, pasan el VIH  a los linfocitos T CD4+ a través de contacto intercelular directo.

En la fase crónica se produce la replicación del VIH y la destrucción celular continúa en los ganglios linfáticos y el bazo. Durante esta fase todavía no hay manifestaciones clínicas de la enfermedad.

Todo eso da lugar a la inmunodeficiencia, es decir, se reducen las respuestas de los linfocitos T y las respuestas humorales son débiles aunque haya altas concentraciones en sangre de anticuerpos.

La fase crónica puede durar muchos años, en los que el virus queda retenido en los tejidos linfáticos y se va reponiendo la pérdida de linfocitos T. A media que la enfermedad avanza, los pacientes se hacen sensibles a otras infecciones y las respuestas inmunitarias pueden acelerar la destrucción del tejido linfático.

La enfermedad progresa hasta la fase final, denominada sida, que casi siempre es mortal. Ocurre cuando la cifra de linfocitos T CD4+ disminuye por debajo de 200 células/mm3. Esto da lugar a una replicación vírica sin control.

La pérdida de estos linfocitos es lo que hace que estos pacientes tengan muchas más infecciones. Además, en los pacientes también pueden surgir tumores de origen vírico, para los que no son capaces de responder con una respuesta inmunitaria eficaz.

¿Por qué el VIH consigue evitar al sistema inmune?

Dado que la transcriptasa inversa tiene una alta tendencia a error, se van produciendo cambios en el material genético del virus que explica una alta tasa de mutaciones. De esta forma puede evitar ser detectado por los anticuerpos o los linfocitos T que se habían generado en respuesta a las proteínas víricas.

Además, también pueden evadir a los linfocitos T citotóxicos (CD8+) al reducir la expresión de moléculas de la clase I del MHC, por lo que son mucho más difíciles de reconocer.

¿Podrían los genes del anfitrión evitar que el virus progrese a largo plazo?

La mayoría de las personas infectadas por VIH sufren finalmente sida. Sin embargo, alrededor de 1% de ellos no sufren la enfermedad. Estos sujetos tienen alta concentración de linfocitos T CD4+ y CD8+, no requieren tratamiento y tienen una viremia persistente.

Por lo tanto, hay mucho interés en conocer la base génica de estos individuos para el control del VIH.

Tratamiento, prevención y desarrollo de una vacuna

La investigación se ha dirigido a obtener reactivos que impidan el ciclo vital del virus. Los primeros fármacos atirretrovíricos fueron inhibidores de la transcriptasa inversa, pero no se consigue detener la progresión de la enfermedad.

Un nuevo tratamiento denominado HAART, es un tratamiento triple en el que se usan tres fármacos con dos inhibidores de la transcriptasa inversa y que incluyen inhibidores de la proteasa. Actualmente también se usa un inhibidor de la integrasa. De esta forma se ha conseguido reducir el ARN vírico hasta cifras indetectables en la mayoría de los pacientes tratados, aunque es improbable que pueda eliminar el virus completamente.

Otros problemas asociados al desarrollo de nuevos tratamientos farmacológicos son su coste elevado, esquemas de administración complicados y los efectos adversos significativos.

También es muy importante fomentar medidas de salud pública como mejorar la educación sexual de los más jóvenes para aumentar el conocimiento sobre el VIH, para fomentar más el uso del preservativo y reducir el uso de agujas contaminadas por vía intravenosa en por el uso de drogas.

También se está centrando la investigación en desarrollar una vacuna contra el VIH. Sin embargo, es complicado por la alta capacidad de mutar que tiene el virus. Es probable que una vacuna eficaz tenga que estimular respuestas humorales y celulares frente a antígenos víricos críticos para el ciclo vital del virus.

Además, adjunto un video muy interesante en el que se describe qué es este virus, cómo actúa y si nos podemos acercar a una cura de una forma más resumida

https://www.youtube.com/watch?v=FDVNdn0CvKI

Úrsula López García

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